William fue diagnosticado con leucemia hace 8 años. Tenía 4 años cuando le informaron a su familia sobre su diagnóstico, lo cual transformó la vida de todos. Meses antes, Jonathan, el hermano mayor de William, había fallecido a la temprana edad de nueve años a causa de meningitis. La pérdida de un hijo ya había marcado profundamente a sus padres, quienes siguieron el tratamiento de William con mucha atención, pero también con el constante temor de perder a otro hijo.
William comparte sus recuerdos de aquel difícil momento: “Cuando y estaba chiquito, me diagnosticaron cáncer. Era una enfermedad que hacía que me dolieran cosas, a veces me dolía el cuerpo y no podía hacer casi nada. El doctor me decía que no podía comer algunas comidas, no podía hacer a veces deporte o no podía ir a la escuela. Cada semana me llevaban a checar y a veces me ponían inyecciones para que no me dolieran los huesos”.
Afortunadamente, William recibió tratamiento en la Unidad de Hemato-Oncología Pediátrica (UHOP) del Hospital Salvatierra en La Paz, ubicado a dos horas de su casa. Allí no solo fue diagnosticado, sino también recibió el tratamiento necesario durante tres años. El Dr. Altamirano, director de la UHOP desde su apertura hace 11 años, destaca: “Detectamos a niños con sospecha de cáncer, realizamos el abordaje de diagnóstico, se hospitalizan y el equipo se enfoca en el protocolo. Los pacientes no experimentan miedo; tienen un entorno lleno de amor, entretenimiento y atención”.
Además del tratamiento médico, Niñas, Niños y Adolescentes con cáncer reciben servicios adicionales como acompañamiento psicológico, hospedaje, alimentos y espacios lúdicos. Todo esto con el fin de ayudarles a procesar las emociones que surgen durante el tratamiento y las prolongadas hospitalizaciones. La intención es que, de la mejor forma posible, puedan seguir disfrutando de su niñez y vida en familia a través del juego, el arte y la convivencia. William y su familia tuvieron la oportunidad de quedarse en el Albergue Casa Valentina donde, en los momentos de mayor necesidad, recibieron el acompañamiento psicológico que les permitió encontrar la fortaleza necesaria.






Ocho años después de aquel diagnóstico y cinco años después de haber terminado su tratamiento y estar bajo vigilancia médica, ¡William vive completamente libre de cáncer y disfruta de una vida plena y feliz! “Los quiero mucho por acompañarme en todo. Siempre les decía que mientras yo esté bien, puedo hacer lo que quiera”,dijo William a sus padres, lleno de agradecimiento y amor.
William está aquí porque siempre se sintió acompañado del poder del amor de su familia y su comunidad. Su recuperación y bienestar son posibles gracias al apoyo generoso de personas que, incluso sin conocerlo, contribuyeron con donativos. Tu amor por Baja California Sur hace posible que la niñez con cáncer tenga acceso a tratamientos de alta calidad que les permite recuperar su salud y vivir una vida plena y feliz.



After 120 sessions of chemotherapy, a year of surveillance and a cardiac catheterization, Jhoana dreams of being a veterinarian and remembers how the idea of returning home to her family and her pets motivated her during her hospitalization. This inspires her to contribute to civil society for the well-being of animals in need. The unwavering love from her family and the constant support from her community and compassionate individuals like you gave Jhoana the opportunity to achieve her dreams.
