Jhoana es una joven de 17 años, la mayor de tres hermanos que viven en Cabo San Lucas, y cuando tenía 13 años, su vida y la de su familia empezó a cambiar. Ella nos cuenta “yo estaba yendo normalmente a la secundaria y comenzaba a cansarme y tenía moretones, pero como juego con mis hermanos, entonces yo les decía a mis papás que eran moretones que me hacía jugando con ellos. Me daba miedo decirles a mis papás, porque no quería darles problemas, entonces no les comentaba nada”. Los papás de Johana notaron cambios en ella que los alertaron y decidieron llevarla al médico. Tras una serie de estudios fue hospitalizada en el Hospital General de Cabo San Lucas y posteriormente trasladada al Hospital Salvatierra en la ciudad de La Paz.
Ángel, el padre de Jhoana, rememora lo que pensaba en el momento previo a la hospitalización: “Tengo que hacer algo, mi hija va a necesitar un tratamiento así y ¡es carísimo! Mi casa ya la estaba ofreciendo a mis amigos, para sacar dinero. Yo tengo un permiso para trabajar en la playa, también lo estaba vendiendo, trataba de conseguir lo que yo pudiera, así rápido, porque su tratamiento no podía esperar.”
En el Salvatierra se le hicieron a Jhoana una serie de estudios que confirmaron las sospechas de los médicos. Su mamá, Rosa, recuerda “El 11 de febrero la pasaron a pediatría; al otro día era mi cumpleaños y mi hija estaba pasando a un aspirado de médula, y un día después me dan la noticia que mi hija tiene leucemia, para mí cáncer significaba muerte, era lo peor.” Tener la posibilidad de ser atendida en un hospital relativamente cerca de su casa hizo la diferencia para Jhoana y su familia.
Ángel comparte cómo fueron sus primeros meses durante su tratamiento “Nos dijeron que tres años y que íbamos a tener que hacer muchos cambios. Yo tenía que estar aquí con mis dos hijos, llevarlos a la escuela, ir a trabajar 2 o 3 horas y los fines de semana me iba tres días a La Paz. Así sobrellevamos este proceso, porque mi hija estuvo internada sin poder salir del hospital los primeros tres meses, sin poder salir del cuarto donde llegó y hasta los cinco meses le permitieron regresar a casa.” Casa Valentina se convirtió en un gran apoyo para la familia de Jhoana; era el lugar que le permitía a Ángel poder visitar a su hija cada semana, ya que le daban apoyo de hospedaje y alimentación sin costo, además del acompañamiento psicológico que les permitía superar momentos de crisis durante el tratamiento de Jhoana.






Para Jhoana, ingresar al Hospital Salvatierra, fue un parteaguas en su vida, ya que una vez diagnosticada y a punto de iniciar su tratamiento, los médicos notaron que Jhoana tenía una cardiopatía congénita. La detección de la condición del corazón de Jhoana implicó que ambos especialistas del Hospital Salvatierra, el de la Unidad de Hemato-Oncología Pediátrica y el del Programa Estatal de Cardiología Pediátrica, se reunieran para determinar cuál sería el rumbo del tratamiento de Jhoana. Se optó por iniciar con el tratamiento para la leucemia y, una vez terminado, se programaría un procedimiento correctivo para la cardiopatía, el cual recibió en abril de 2023.



Tras 120 sesiones de quimioterapia, un año de vigilancia y un cateterismo cardiaco, Jhoana sueña con ser veterinaria y recuerda cómo la idea de regresar a casa con su familia y mascotas la motivaba durante su hospitalización. Esto la impulsó a querer trabajar en una sociedad civil en beneficio de animales necesitados. El poder del amor de su familia, de su comunidad y de personas como tú brindaron a Jhoana la oportunidad de alcanzar sus sueños.
